Sei bellissima

Cuando bebo 2 cervezas (con 2 es suficiente) me convierto en la pesada del bar que pide canciones al DJ.

—¿Te puedo pedir una canción?

—¿Cuál?

—’Se mi lasci non vale’ de Julio Iglesias

(Este es el nivel)


Pues, recién llegada a Palermo, entré en un bar, me bebí dos cervezas (y puede que un Jagermeister) y empecé a dar el coñazo al DJ

Y al DJ, lejos de atormentarlo, le debió de hacer gracia.

Porque en una de mis idas y venidas, me dijo:

—Esta te la dedico yo

El bar estaba hasta arriba.

Y, de repente, todo el mundo cantaba a voz en grito ‘Sei bellissima’.

Una canción de estas italianas en las que un mal de amores provoca el apocalipsis y al cantante parece que lo estuvieran desgarrando por dentro.

Y yo, en medio de ese antro, por un instante, me sentí Normal Duval.

Con un vestido brilli brilli, plumas en la cabeza y levantada por unos bailarines forzudos en posición Maja Desnuda…



Y bueno.

Por lo general, la gente piensa que hacen falta muchas explicaciones para instalarse en la cabeza de alguien.

Y la realidad es que no.

Lo que hacen falta son las palabras justas.

Las que transmiten eso que es invisible a los ojos, pero que acelera corazones y tarjetas.


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