La mayoría de cartas de venta son como el troncomóvil de los Picapiedra
En unas líneas entenderás porqué.
Pero deja que te cuente esta…
Cuando era pobre como una rata, vine a la isla de Stromboli con unas amigas.
Ellas se iban antes y yo me hubiese quedado.
Pero al ser pobre como una rata me tuve que ir a una isla más barata.
Vulcano.
Es una isla un poco más grande que Stromboli y allí hace falta coche.
Así que un mes antes llamé a una empresa y reservé un Fiat 600.
Cuando llego y me dan el coche…
A ver cómo lo explico.
Me siento, cojo la manilla para avanzar el asiento y me quedo con el hierro en la mano.
Las luces tampoco funcionaban.
Bueno, básicamente, era como el troncomóvil de los Picapiedra.
Tenía que levantar el coche a pulso e ir caminando yo para moverlo.
JAJAJJAJ
Obviamente, reclamé mi dinero y me fui a otra empresa un poco menos mafiosa para alquilar un Panda.
Pero lo que te importa a ti…
Un troncomóvil que tienes que mover tú con tus pies, no es exactamente un coche, le falta lo esencial: que se mueva solo.
Pues, eso es lo que les pasa a la mayoría de cartas de venta que reviso.
Les falta lo que las hace cartas de venta.
Son unos 30 párrafos que por lo general la gente no escribe.
No sé si porque en las formaciones que se han estudiado no se explica.
O porque les da pereza.
Pero es que es justo esa parte la más persuasiva.
La que va a conseguir que cada uno de tus lectores acabe comprando por un motivo distinto.
Bien.
Obviamente, eso lo tienes explicado en mi Sistema Webs Muertas.
Exactamente entre la página 38 y la 44
Y sin eso, difícil que tu carta venda algo.
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