Mantén tu corazón abierto
Sentía los sollozos de Bruna y Peppe en la oscuridad del cine.
Estábamos llegando al final de ‘Hamnet’.
Dios.
Qué película.
Se encendieron las luces, saqué los clínex y allí estuvimos los tres un rato.
Inmóviles en las butacas.
Llorando como críos.
Incapaces de decir una palabra.
Hay una frase que le repite varias veces el hermano a Agnes cuando ella se ve atrapada en dilemas emocionales…
Algo que les decía su madre.
—¿Qué debería hacer?
—Mantén tu corazón abierto.
Oh
Le dije algo así a una clienta en el ambulatorio.
Alguien que sabe escribir relatos, pero cuando se pone delante de un email se bloquea y tira de IA.
Le dije:
Sobre todo, ponle corazón.
Y sí…
El problema de tu cliente.
La venta.
La curiosidad.
Urgencia.
La oferta imbatible.
La prueba.
Todo eso tiene que estar.
Pero si no le pones corazón, no tienes historia.
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