Me veía vendiendo rosas robadas en el cementerio
En enero del 2021 empecé a escribir un email diario sin saber qué estaba haciendo.
Aún así, en mayo de ese año, despedí a mi jefe.
Alguien que me pagaba 1.000€ netos al mes.
Y que ese enero me había subido el sueldo 50€ porque se estaban notando la mejoría en las ventas...
Maaa
Para entonces tenía suficientes clientes para mudarme a Palermo.
Era mi sueño vivir allí.
Y allí vivo (aunque estos días ande por Ehhpaña)
En estos 5 años he mandado más de 2.100 correos.
Las he pasado canutas…
Meses de imaginarme vendiendo rosas robadas del cementerio con los paquis de Palermo.
Y meses de saltar de alegría por los proyectos que entraban.
O por las ventas que llegaban.
Hasta 2024, año de inflexión.
En el que facturé casi 50.000€ anuales con una lista de escasas 500 personas.
Hice cambios en mi estrategia…
Están reflejados en mi Sistema Webs Muertas.
Quien lo tiene, sabe la mejor manera de montar este modelo de negocio.
Pero también mi forma de vender por email había mejorado.
Eso sí, a base de prueba y error.
Era tan poco consciente que cuando Leandro Valdés, máquina absoluto del marketing de respuesta directa, me dijo que mis emails eran la pera de persuasivos (con otras palabras) me quedé perpleja.
No era consciente.
Y bueno.
Ahí vino la idea.
¿Qué idea?
La de ponerle el camino más fácil a otros (a ti si quieres) ofreciendo todo lo que he ido aprendiendo estos años a golpe de email.
Aquí:
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