Lo de los emails y lo de los caballos

Hoy tocaba caballo.

¿Y a mí que me importa?

Tienes razón, pero te jodes.

No haberte apuntado a mi lista.

Igual sabes que si te quedas hasta el final, alguna lección te llevas.

O al menos, unas risas.



Te cuento la del sábado pasado.

Clase de equitación con final estilo peli de Indiana Jones.

Ahora me río, pero lo pasé regular.


El caso es que soy una “señora” de 45 años montando “el caballo el malo”…

Entre niñas de 7 que vuelan en sus unicornios.

Pues, uno de los unicornios, un pony llamado Milk, estaba un poco nerviosillo.

Tanto es así que tiró a la niña 3 veces al suelo.

La profesora, sobre la que tengo una teoría…

Y es que es un poco stronza.

Levantaba a la niña del suelo y la hacía subir como si nada.

Maaa…

Ok que si te caes tienes que montar lo antes posible para no coger miedo.

Pero, no sé.

¿Ni siquiera preguntarle cómo estaba?

Hasta a mí me salió el instinto maternal viendo la escena.

Bueno, todo el mundo sabe que a la tercera va la vencida.

Pues, así fue.

A la tercera, la niña se volvió a levantar, pero esta vez no consiguió sujetar las riendas.

Y todo el mundo sabe (porque lo cantaba Julio Iglesias) que…

Cuando le sueltan la rienda es caballo desbocao

Hey!


Vamos, que Milk empezó a cabalgar endemoniado por la pista.

Y en una de estas, veo que viene hacia mí.

Mí, que estaba encima de otro caballo.

Negro.

Que se llama Negro porque es negro (no me tomes por racista)

Pues, mi caballo Negro, cuando ve venir un toro de Miura con aspecto de caballo hacia nosotros…

Da dos pasitos hacia atrás.

Y ahí…

Me cagué viva.

No literal, menos mal.

Pero estaba acojonada.

Y lo único que se me ocurrió fue hablarle al caballo.

Así suavito…

—Ey, Negro. Tú tranqui que este Milk es un idiota. Tsss, calma.

Y, muy dulcemente, le hice andar hacia la salida de la pista.

Lo paré y pensé…

Tonto el último.



Peeeroooo...

Justo cuando había sacado los pies de los estribos, escucho los cascos del caballo enloquecido que nos rondaba.

Estaba infartando.

Porque si en ese momento mi Negro enloquecía también, yo volaba por los aires como un pelele.



Pero bueno.

Por suerte Negro ni se inmutó.

Y yo, cual ninja, me deslicé por el lomo del caballo, toqué tierra y me lo llevé a la cuadra.

Y entonces…

Apareció Indi, me cogió de la cintura, sacó su látigo y…


JAJAJAJAJA

Nahhh

En fin, que pierdo el hilo.

¿Cuál era la lección?

Nada.

Que tanto lo de los caballos, como lo de los emails, es cuestión de práctica.

Más haces, más seguro te sientes, mejor te sale.

No tiene mucho más misterio.

Y bueno.

Si además tienes la suerte de tener una buena supervisora, pues el aprendizaje se acelera.

Y sí, yo con los caballos todavía soy un cromo.

Pero con los emails, qué quieres que te diga.

Aunque sea porque llevo escritos más de 2090 correos…

Algo tengo que saber.

Entonces, si te parece que sí, que algo sé de esto…

Que sepas que puedo acelerar tu aprendizaje.

¿Cómo?

Comiendo.

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