Una newsletter en español es una mina de oro
Oh
Qué placer.
Te escribo mientras escucho una lista de Spotify que se llama Radio Los Chunguitos.
Una mezcla de flamenco del bueno y cassette de gasolinera.
Maravilla.
Cuestión, que pensaba en que después de lo de Bad Bunny, el español se ha convertido en el idioma más cool del planeta.
Pero cool o no cool, lo cierto es que los hispanohablantes tenemos una ventaja enorme.
Porque mira…
Más de uno me ha preguntado que por qué no duplico la estrategia de mi newsletter en italiano.
Y, ¿sabes qué?
No lo sabes, yo te lo cuento.
Por un momento empecé a hacerlo.
Pero después me di cuenta de que no me hacía falta.
Que era trabajo innecesario.
Porque con la cantidad de personas que hablan español en este mundo, tengo potenciales clientes para dar y tomar.
En serio.
Y lo mismo te pasará a ti.
Ahhhh (gemido placentero)
Si es que lo mires por donde lo mires, una newsletter en español es una mina de oro.
Eso sí.
Siempre que NO te pase esto…
Que tus aperturas ronden el 20% (o menos)
Que tus clics estén como el lince ibérico (en peligro de extinción)
Que tu lead magnet esté atrayendo viejas del visillo… pero no clientes
Que tu secuencia de bienvenida sea un trámite sin retorno (10% o menos de conversión en clientes)
Que tus suscriptores solo te respondan halagándote (spoiler: se sienten culpables por comprar a tu competencia)
Que tu media de ventas mensuales sea de 1€ por suscriptor. O poco más. O menos. O nada (la mía, en lo que va de año está en unos 14€ mensuales por suscriptor)
Porque si este es el panorama, amico, toca revisar tu estrategia:
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