Que me crujan las costuras

Lo de haber solucionado los problemas de tu cliente.

Es una pregunta que hago siempre a mis clientes en el formulario que les paso.

Me sirve más que nada para sacar otras historias de ahí.

O, simplemente, para mostrar su vulnerabilidad, que eso vende mucho.

Pero verás, te cuento una cosa que no funciona nada.

Me compré un vestido que me tenían que arreglar.

Básicamente, era una talla más grande y me lo tenían que ajustar.

Me recomendaron una costurera, o sastra, como las llaman aquí.

El caso es que el primer día que fui me hizo gracia lo desastre que era su taller, rollo Diógenes.

La mujer no encontraba ni las gafas.

Bueno, qué graciosa, qué personaja, pensé.

El séptimo día que pasé por allí, me probé el vestido por séptima vez, y la mujer volvía a preguntarme a mí qué es lo que tenía que hacer para arreglarlo, dejó de hacerme gracia.

Empezó a ponerme más bien enferma.

Mi madre siempre me ha enseñado que, cuando me pruebo una prenda, tengo que estirar los brazos hacia delante, rollo posición de zombi, y comprobar si me puedo mover, si estoy cómoda.

Pues yo con este vestido no me podía mover.

Se lo hacía ver a la sastra y me decía...

—Pero, ¿para qué vas a tener que hacer ese movimiento? Así no se prueba un vestido...

Y yo...

—¡¿Cómo que para qué?! Para coger cualquier objeto, para dar un abrazo sin que me crujan las costuras y me quede sin vestido en el sitio...

En fin.

Entendí que esta mujer no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.

O no le daba la gana de hacerlo.

Y me llevé el vestido tal cual.

Porque vi que aquello no tenía solución.

Al menos, no en sus manos. 

Bueno.

Volviendo a la pregunta de tener o haber solucionado los problemas de tu cliente ideal.

Cuando me la hago a mí misma, la respuesta es clara.

El problema lo tengo todos los días.

Y es un problema que soluciono cada día:

Vender con palabras.

Lo hago con los textos de mi web.

Como lo podría hacer con los de la tuya.

Lo hago con los emails que escribo cada día para venderte a ti.

Como lo podría hacer para venderle cada día a tu audiencia.

¿Es esta una garantía de éxito total?

No.

Pero al menos sabes que sé lo que estoy haciendo.

Suscríbete a mi newsletter y descarga GRATIS un documento con:

3 estrategias sencillas para aumentar la facturación de tu web en pocos días (y un truco persuasivo que aprendí robando gnomos de jardín)

MIRA AQUÍ
Anterior
Anterior

Vender miembro en servilleta

Siguiente
Siguiente

Mientras el mirlo canta