Que mirar tu cuenta bancaria no sea tu peor pesadilla y otros 19 motivos para darle cera a tu newsletter

1 Pellizcarte cada mañana (vivir de escribir un email diario parece un sueño)

2 Que la tarea más importante que tengas que hacer cada día sea escribir un email simpático.

3 Facturar unos 14€ mensuales por suscriptor… (bueno, esa es mi media en lo que va de año y solo tengo 750 personas en mi lista. Imagina si tuviese 10.000)

4 Dejar de depender de “que el jefe te dé los días” para moverte a donde quieras.

5 Alquilar una casa un mes en una de las islas más exclusivas de Italia (hecho, en junio me buscas allí)

6 Sentir el poder de las palabras vibrar en tus huellas dactilares (y en tu cuenta corriente)

7 Descojonarte de quien te amenaza con la tontería de “si no aprendes IA, te quedas fuera del mercado” (para eso la uso yo, para que me haga la lista de la compra cuando bajo al mercado)

8 Ser siempre “la opción” de tus posibles clientes (por pura insistencia)

9 Recibir información privilegiada de primera mano (las respuestas a tus emails son leña para tu negocio)

10 Ordenar tus ideas, ser más reflexivo, poner atención en lo que ocurre a tu alrededor, rebuscar en tu memoria… en definitiva, convertirte en alguien más interesante.

11 Que te escriban verdaderas cartas de amor (a veces pasa)

12 El gustirrinín de las notificaciones de Stripe, Paypal, la última transferencia de tu banco...

13 La liberación de no tener que hacer el mongolo en redes.

14 Hacerle un corte de mangas al algoritmo (y a Zuckerber and company)

15 Que tus haters te regalen emails muy vendedores (no se me ocurre mejor venganza)

16 Que mirar tu cuenta bancaria no sea tu peor pesadilla.

17 Basar tu negocio en una infraestructura que puedes montar en un fin de semana con unos pocos euros.

18 Trabajar solo con los clientes que tú eliges.

19 Y al precio que tú decides.

20 Qué quieres que te diga… un buen rollazo enorme es esto de la newsletter.

Cuando funciona, claro.

Si la tuya pichí, pichà, mira acá:

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